Katherine Ryan: en problemas en Netflix

Katherine Ryan (30 de junio de 1983) es una cómica canadiense afincada en el Reino Unido. Su nombre no suena conocido por estos lares y mucho menos es recurrido en las conversaciones entre los profesionales del género. Llegué a ella a través de las sugerencias de nuestra tan querida Netflix y para mi grata sorpresa, su especial Katherine Ryan: In trouble me ha generado cierta satisfacción feminista.

In trouble

De entrada suelo reaccionar ante las cómicas que deciden presentarse en un estilismo tan exacerbadamente calculado, ceñido y haciendo alarde de una gran genialidad sobre unos vertiginosos taconazos. Me causa rechazo que esta exigencia del guión sólo aplique para las mujeres. Una quiere creer que de últimas la decisión la toma la cómica, pero claramente algo (mucha) de exigencia externa debe de haber. Por poner un ejemplo, incluso la caricaturesca Iliza Shlesinger, especial tras especial, termina sucumbiendo a la etiqueta de lo estéticamente aceptado para las chicas (Iliza, si nos estás leyendo, estamos contigo en que sigas negándote a los taconazos). Pero a los cinco minutos del show le perdono los zapatos, la peluquería y la faja. Lo que sale por la boca de esta maestra de la irreverencia lo compensa todo.

Katherine Ryan

Maestra de la Irreverencia

Tal vez otras personas tengan otra idea de “maestría de la irreverencia”, tal vez piensen en alguien como Amy Schumer, que dentro de su genialidad en ocasiones, considero, peca de hacer reír a costa de repetir mucho “caca” y “pito”. Esa forma de descaro, la de hablar como los chicos en el instituto, quedó corta cuando ya no somos más adolescentes que queremos escandalizar mamás ajenas. Pasados los 30, si quieres ser bocazas encima de un escenario, haces reír diciendo cosas como: «Si eres mujer y sobreviviste más allá de los 18 años puedes salir adelante siempre que hables, luzcas y actúes como un bebé, aunque tengas 45. Y si te encoges, que eso es lo que significa hacer dieta. Queremos ser más pequeñas para quitarles menos espacio. Este no es nuestro espacio. ¿Y si un hombre lo necesita para jugar a golf?».

No hago más spoiler de un show que recomendamos encarecidamente. Apto para todos los públicos que tengan ganas de que les detone un poquito la cabeza.

Comentarios