Fernando Moraño, con mucho crédito

Tras varias semanas viendo cómo NO-DO Y Crédito se anunciaba en Facebook por fin tuve la oportunidad de ver el show.

El Teatro de las Aguas (en La Latina) es el encargado de alojar al cómico Fernando Moraño, que nos brinda un espectáculo que no se casa con nadie y que toca muchos temas.

La noche del miércoles 14 ha sido la primera noche de frío que vive NO-DO Y Crédito, además peleando con algo tan difícil de echar abajo como es una noche de Champions League. Aún así, la taquilla pudo defenderse y la sala, aunque no llena, desprendía un ambiente genial, con bastante gente. También era de agradecer la cercanía de los organizadores y de los propios artistas. Sí, artistas, en plural, porque Moraño estuvo acompañado por su amigo Richard Salamanca, al que le cedió un espacio dentro de su espectáculo.

Metiéndonos ya en materia, los aplausos se fueron sucediendo a lo largo de todo el monólogo, y las risas, como era de esperar, fueron una constante. Vestido completamente de negro, como no podía ser de otra forma, salió Fernando Moraño, entre aplausos y a juego con el escenario. Tras cuatro saludos al público en los que pudo presumir de una negra y bien cuidada melena, comenzó su discurso.

Monarquía, religión, política

La monarquía, ese “capricho de Occidente”, fue uno de los temas que tocó. Por supuesto, no se quedó ahí, y habló tanto de asuntos actuales, como de otros más generales. Las sectas y la religión fueron algo importante, así como los recortes y temas políticos. No se olvidó tampoco del sexo ni de uno de (para mí) sus mejores bloques, el de las estrellas y el universo. Lo mejor de Fernando Moraño es que puede tratar asuntos que ya han salido en muchos otros monólogos (de forma distinta, claro), así como otros que quizá no podrías imaginar que sirvieran para hacer comedia.

Hubo lugar para la interacción con el público, que se mostró receptivo y participativo, dando pie a un poco de improvisación por parte del monologuista. Eso sí, en algunos temas que quizá fueran más delicados, cercanos a eso que se llama humor negro, había algún sector que se quedaba algo frío, aunque no dejaban de reír (quizá con sentimiento de culpa).

A mitad de la actuación se hizo un descanso. Antes de eso ya pudimos disfrutar de otro gran cómico como Richard Salamanca, que también dividió su participación en dos. Tuvo un inicio fuerte, pidiendo la participación del público, y continuó sin bajar el nivel. La temática fue muy variada en su texto, al igual que en el de Fernando. Abordó la política, el racismo, las tradiciones, la masturbación y para acabar a lo grande, nos dejó con una reflexión sobre los deportistas paralímpicos.

El estilo de Fernando Moraño

Después volvió el protagonista de la noche. Moraño se mostró muy crítico con ese sector rancio del país. Con esa parte fascista y vieja que se enquista en el adn de España, dando absurdas soluciones a la situación actual, sentados en la barra de un bar. Algo que hay que admirar, pues es un tema serio que podemos ver a través del humor. Otras de las características más destacadas es su forma de contar, ya que todo el texto sale con una naturalidad pasmosa, como si te estuviera diciendo qué le ha pasado antes de llegar a la sala. No necesita de sobresaltos, ni de cambios de ritmos ni nada por el estilo para hacerte reír, lo cual tiene mucho mérito, pues es difícil de conseguir.

El cómico de Barcelona se entrega en cuerpo y alma en su espectáculo, dejándolo todo para llenar una sala íntima y perfecta para tomarte algo un miércoles por la noche entre carcajadas. Así que vete ya de aquí y compra las entradas para la próxima función de NO-DO Y Crédito.

Comentarios